Conociendo las experiencias, sueños, creencias, sugerencias y pasatiempos de un Padre con dos hijos adictos de 21 y 23 años.
Entrevista a NORBERTO, Ingeniero, 55 años.
TIEMPO LIBRE: En mi tiempo libre realizo diversas actividades como escuchar periodismo en radio, caminar, practico yoga y en verano suelo ir a la playa. También arreglo cosas de la casa y visito a familiares. Otras cosas que me gustan hacer es escribir, leer y participar en actividades sindicales o comunitarias. UNA PASIÓN: He pasado por distintas fases o etapas en mi vida. La jardinería me gusta mucho y en su momento también la parte plástica o hacer artesanías con cerámica. El yoga, la política y los temas que tienen que ver con lo social me apasionan mucho. UN SUEÑO : Yo aspiro simplemente a terminar mi vida serenamente. Algunas personas sueñan con viajar, o tener cosas materiales. Mi anhelo es estar bien y vivir tranquilo. |
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SU VISION DE LAS DROGAS ANTES: Antes de que el tema me llegara de cerca, directamente no me lo planteaba. Lo veía como algo muy lejano a mi, un problema de otros, no era un tema que me tocara a mi. VIVIENDO EL PROCESO : En un primer momento fue solo confusión y negación. Muchas veces los síntomas de la adicción se pueden confundir con las conductas de la adolescencia. Es decir, yo veía en mis hijos inconductas, desobediencia, una vida desordenada (alcohol, salidas, fracaso en estudio, etc.) y bueno, lo adjudicaba a la etapa adolescente que estaban atravesando, como algo pasajero que en algún momento pasaría. Todas estas ideas me servían como excusa para no aceptar ni asumir que había algo más. Hasta que un día recibí una llamada de la Jefatura de Policía, informándome que había un menor detenido: mi hijo menor. Ese fue para mi el “kilómetro 0”, donde me enfrenté casi por primera vez con el tema, me notifiqué. En ese momento quedé paralizado, absorto, casi sin comprender lo que estaba sucediendo. Para la familia fue como un baldazo de agua fría, pero mas que nada lo vivíamos como una travesura o trasgresión de nuestro hijo y no como una enfermedad. Tuvimos que cumplir con los requisitos legales: concretando una entrevista en el Vilardebó, lo cual fue totalmente inútil, al punto que al día de hoy creo que hubiera sido mejor nos hubieran puesto una multa que realizar la consulta en el Vilardebó. Después empezamos a transitar por algunas instituciones, la primera el Depto. de Medicina Preventiva del CASMU, luego otras instituciones privadas. Íbamos asumiendo el tema como en cuenta gotas, hasta que también nuestro hijo mayor un día, llegó “pasado” de una salida. Allí fue cuando el tema se instaló en casa crudamente, emergió en la familia. Por mi parte con la información de una Dra. del Casmu comencé a asistir a los grupos de Nar-Anon. Llegué allí bastante confundido y con una actitud inmediatísta. Me encontré con una visión abierta del tema sin esa carga criminalística y moral que usualmente se le da. |
Además me vi enriquecido por tener un ámbito en donde la consigna es compartir y no solo buscar soluciones rápidas para mi problema. Entre tanto, a nivel familiar se presentaron tensiones de pareja acerca de cómo encarar la situación. Mi pareja no sólo dejó de asistir a los grupos, sino que además tomó una postura contraria a los mismos. Esto fue un golpe fuerte a nivel personal, porque yo me siento miembro de Nar-Anon, mientras que en las clínicas privadas soy cliente, lo cual marca una diferencia importante. Me sentía con un “score de 3 a 1” en contra en mi casa, es decir totalmente sólo. Dicho metafóricamente, “en vez de correr el banquito, corrí el piano”y finalmente me terminé yendo de casa a una pensión por dos años y eso tuvo su efectos movilizadores en mis hijos y en mi familia. El tiempo pasó y actualmente he vuelto a mi casa con mi esposa. SU VISION DE LAS DROGAS: Acerca de las drogas tengo personalmente una visión tridimensional que en cierta forma marcan también su evolución histórica y mis ideas sobre el tema:1ª etapa: MORAL – un pecado, 2ª etapa: de SALUD – una enfermedad que va estar latente toda la vida y 3ª etapa: POLÍTICA – un control social, un adormecedor de las masas. En este último punto, es como juntar “el hambre con las ganas de comer”: el poder logra lo que quiere: anular el pensamiento y el oprimido también logra lo que quiere evadirse de la realidad. No nos olvidemos que el narcotráfico es una de las mayores actividades económicas y negocio a nivel mundial así com una forma masiva de excluir gente, en particular jóvenes.- En cuanto a la adicción, te diría que puedo llegar a confiar más en un adicto recuperado que en un muchacho sin adicción pero sin crecimiento ni valores. Los adictos se refieren a este tipo de jóvenes como “caretas” que tienen todo pero viven una vida vacía. Los adictos son seres sensibles y pasibles de tener valores. Esto a veces los lleva a buscar medios para evadir la dura y perversa realidad que nos toca vivir como sociedad.-
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UNA SUGERENCIA A LOS JOVENES: Mi sugerencia iría dirigida a los jóvenes que están empezando a probar sustancias, o “coqueteando” con ellas. Antes que nada les diría que se acercaran a N.A. (Narcóticos Anónimos) y hablaran con adictos en recuperación. Aprendí que dar consejos y sermones, no sirve para nada. Les diría que la droga es algo que PROMETE MUCHO Y QUITA TODO. Es decir, promete felicidad, placer, amor y por otro lado quita todo desde salud, libertad hasta la vida misma. Ahí aparecen lo que llamamos “las tres terminales” del adicto que también las podemos tener los familiares : el manicomio, la cárcel y el cementerio. Otra cosa que me parece importante es que haga un auto análisis de su vida en una búsqueda por encontrarse consigo mismo. La droga es una forma terrible de alineación.- A LOS PADRES – PARA LA PREVENCIÓN – La adicción es como una yarará (víbora venenosa) se mete en la casa y no sé sabe donde esta ni se puede ver, hasta que un día aparece y pica. Mi sugerencia es no dejarla entrar, porque así como es traicionera, también es oportunista. Es decir, busca terrenos fértiles, circunstancias, ambientes donde asentarse como son: la falta de límites, la falta o exceso de autoridad, el entorno social (amistades), las formas inadecuadas de manifestar nuestro afecto (dar todos los gustos o exigir demasiado). También el ejemplo que dan los padres es importante, a veces los padres manifiestan conductas adictivas si no a sustancias, sí a objetos, al éxito o a diversas actividades, etc. A LOS PADRES CON HIJOS ADICTOS - Antes que nada aprender a escuchar y aceptar que la recuperación es un proceso no un suceso, ni algo que sucede instantáneamente. No se puede esperar que en días, semanas o meses se supere lo que llevó años instalarse. Desde mi vivencia diría muchas cosas por las cuales he pasado, a modo de sugerencia: - No alimentar el sentimiento de culpa y el miedo. - Ocuparse de si mismo. No hacer por el adicto lo que él debe hacer por sí mismo, permitiéndole que se haga cargo de las consecuencias de sus actos. En este sentido hay que cuidarse de no facilitar o sobreproteger al adicto. - Actuar y no reaccionar. Cuando uno reacciona, generalmente es movido por el resentimiento, la ira o la impotencia que es algo generado en función de otra persona, y por lo tanto no reflexivo. En cambio actuar implica una acción movida por nosotros mismos, haciendo lo que creemos adecuado. También es importante hablar lo necesario, hablar menos y hacer más. En caso de no saber que hacer, aceptar como opción válida: no hacer nada. |
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- Ir a Nar-Anon, si es posible hoy. No perder de vista que los grupos son como la escuela pública: laica, gratuita y “obligatoria” (quiero decir necesaria). - También hay que tener en cuenta que cada miembro de la familia reacciona distinto y que puede haber tensiones y alejamientos entre los familiares, porque nuestra recuperación implica cambios (reconocer que seguir igual nos lleva a lo mismo) y los cambios generan dolor, pero permiten crecer. Es natural sentir dolor, lo que no sirve es sufrir. Sufrir es quedarse paralizado, angustiado y envenenándose con la situación. - Les prevendría acerca del “mercado de oferta terapéuticas”: hay muchas que parecen buenas y atractivas, pero cuestan mucho y valen poco. Mientras que otras cuestan poco y valen mucho y no es un juego de palabras. Es como en un circo, los trapecistas captan la atención con sus acrobacias, pero cuando fallan y caen, aparece lo que no se ve, la red que salva la vida. En nuestro caso “la red” son las Comunidades terapéuticas de 12 Pasos y aquellas instituciones que como Ser Libre, incorporan a su propuesta el Programa de 12 Pasos sin competir con él, sin excluirlo, y con honestidad, éstas son para mi las propuestas eficaces y éticas. - Hay que tener cuidado de convertirse en “consumidor de terapias”. Las terapias son útiles, mientras les demos el rol que deben tener, entendiendo que somos nosotros que debemos encargarnos de nuestra propia recuperación, así como nuestros hijos deben asumir la suya. Cuando se va a una terapia “comprando la solución” sin involucrarnos, seguramente no encontraremos una recuperación sustentable, cambios positivos y duraderos en nuestras vidas. - Otro peligro es obsesionarse en estar informados técnicamente, leyendo materiales sobre adicción, yendo a eventos, pensando que de esta forma estamos haciendo algo por el tema y no hacemos las cosas mas simples que debemos hacer: como por ejemplo no facilitar con dinero u objetos a nuestros hijos que consumen. - Es importante reevaluar los proyectos de vida que teníamos para nuestros hijos: hay que “borrar y empezar de 0”, aceptar la realidad y permitirles a ellos que los protagonicen y los sostengan. Si seguimos soñando, lo único que vamos a lograr es frustrarnos. - Cuando estoy confuso sin saber qué hacer me hago tres preguntas: QUIERO?, DEBO?, PUEDO?, cuando la respuesta es “SI” o “NO” para las tres, es fácil, actúo o dejo de hacerlo, pero en general la vida es más compleja y se entrecruzan los “SI” con los “NO”, para esos casos (la mayoría) es necesaria nuestra recuperación en actitudes que nos “devuelve el sano juicio”.-
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Hay que tener presente que de esto se sale, tener esperanza: pero SE PUEDE salir a condición que: - Hagamos lo que tenemos que hacer, dejando al adicto su parte. Es decir, vivir y dejar vivir. - Entendamos y aceptemos que no son hijos de nosotros, son personas con sus propios anhelos, aspiraciones y características. - Asumamos que solo se consume con dinero u objetos. Si “facilitamos” a la enfermedad alimentándola, os convertirnos en cómplices siendo parte del problema y no de la solución. - Pongamos límites con amor, no siendo padres “billetera”, facilitadores. - Entendamos que uno no es amigo de sus hijos, sino su padre. SU VIDA HOY Mis hijos solo por hoy “limpios” (sin consumir) y peleando su recuperación a su manera y con sus tiempos. Tengo claro que yo estoy en recuperación (desde hace cinco años)y que lo estaré por el resto de mi vida. No estoy de acuerdo con las instituciones que entregan diplomas o egresos como “dando un alta”, confunden a las personas. Agradezco haber crecido personalmente en los Grupos de Nar-Anon, aún a causa de este problema de adicción en mi familia. Considero que me ha dado la oportunidad de auto evaluarme, de conocerme mejor, de crecer, de ser más humilde y de mejorar como ser humano cada día. Creo que como dice un proverbio “no somos lo que nos pasa, sino lo que hacemos con lo que nos pasa”. Hoy día me siento bien, puedo vivir mucho mejor que como lo estaría haciendo sin la paulatina recuperación que he logrado desde mi realidad difícil y con mis problemas.- |
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