VIVENCIAS – Compartiendo conceptos, opiniones y experiencias en relación a la Adicción con la Dra. Mónica Farías, Especialista en Farmacodependencias, Técnica en Análisis y Modificación de Conducta y Operadora Socioterapéutica en Adicción.
Acciones de las Sustancias en el Sistema Nervioso Central |
![]() |
Todas las sustancias psicoactivas actúan en el denominado “Circuito de Recompensa Cerebral”, principalmente a través del neurotransmisor dopamina. Este neurotransmisor puede ser inhibido o estimulado, lo que dependerá de las particularidades de cada sustancia consumida. La dopamina está implicada en funciones tales como: coordinación motora, funcionamiento del sistema inmunológico, motivación, deseo sexual, memoria a corto y largo plazo, aprendizaje entre otros |
|
La neurona recibe el estímulo (la droga), el cual produce un aumento en la secreción de dopamina, así como un aumento del tiempo que el neurotransmisor (NT) permanece en el espacio ínter sináptico. De acuerdo a la sustancia se utilizan también otros circuitos, además del circuito del placer, produciendo diversas acciones finales: Depresora – Por ejemplo, el consumo de alcohol estimula la secreción de GABA (Ácido Gama Amino Butírico), que es uno de los principales inhibidores del sistema central. Estimulante – Es el caso de la Nicotina y la Cocaína que utilizan los circuitos de Adrenalina y Noradrenalina, provocando excitación. Alucinógena – receptores cannabinoides cerebrales tal es el caso de la marihuana. La estimulación de estos receptores a nivel cerebral produce entre otros síntomas, alucinaciones. En definitiva, el consumo de sustancias activa más de un circuito cerebral. Los síntomas y signos que se evidencien como resultantes dependerán de las vías de neurotransmisión utilizadas por cada una de ellas y las interacciones entre las mismas. |
|
Es posible una abstinencia total? |
|
La abstinencia total es posible. El tiempo para lograrlo depende de la persona y de la sustancia/s de consumo (por lo general se produce el policonsumo de drogas). Cuando digo que depende de la persona, me refiero a la capacidad que cada individuo posee de tolerar los síntomas del síndrome de abstinencia, tanto físicos como psicológicos. Por ejemplo, el dejar de consumir nicotina puede producir irritabilidad, depresión, ansiedad, etc; y no todos los pacientes están en condiciones de enfrentar esa situación en un determinado momento de su vida. Hay que tener en cuenta que es un tema muy complejo donde no hay reglas absolutas. Habiendo remedios para anular los efectos físicos del síndrome de abstinencia de la nicotina, aún así los consultantes en muchos casos no dejan de fumar. Esto también ocurre debido a la interpretación que la persona hace de lo que implica el consumo en su vida. Es decir, en el caso del cigarro, el sentir que se pierde un “compañero”, “un amigo”, “el apoyo y el consuelo”, etc. La etapa de motivación en la que se encuentre la persona es importante para que se produzca la acción de dejar de consumir una determinada sustancia y lograr la abstinencia a largo plazo. Por supuesto que el control médico es imprescindible en todos los tratamientos de recuperación. Por ejemplo, el dejar de usar sustancias que tienen un efecto depresor en el sistema nervioso central, puede ocasionar taquicardia, agitación, temblores entre otras. La probabilidad de que ocurran, está relacionado a factores como edad, sexo, tiempo de consumo, droga de consumo, otras enfermedades (hipertensión, diabetes) Cuando se establece la abstinencia, es necesario tener en cuenta los síntomas y signos físicos, pero también los psicológicos. Estos últimos son muy importantes, porque luego que el síndrome de abstinencia física cedió, son los más difíciles de cambiar. La dependencia psicológica es importante, tanto así, que en las adicciones no químicas (juego, compras, sexo, ejercicio) no existen sustancias externas que produzcan aumento de dopamina, e igualmente se observa síndrome de abstinencia. |
|
Como actúa la reducción del daño en el tratamiento? |
|
Antes que nada decir que los tratamientos impuestos no tienen resultados. Establecido ese punto, considero válida la decisión de alguien que opta por un proceso de transición dentro de la recuperación; porque le permite acceder a un tratamiento y a partir de allí se trabajarán en las áreas que el asistido deba cambiar. Además, como profesional de la salud por más que no acepte la decisión del paciente de consumir sustancias, no por ello dejaré de informarle los riesgos que ese consumo puede ocasionarle. No se puede pensar desde lo que nosotros deseamos, sino desde lo que el paciente puede hacer y sostener en ese momento. Su vida corre riesgos, pues debemos hacer que esos riesgos sean los menos posibles, hasta que puedan ser reducidos casi a cero. En mi opinión hay que ajustar el tratamiento a la demanda, no puede haber una respuesta única para todos. Hay que comprender que no todos tienen la motivación para una abstinencia total al inicio del tratamiento. Lo importante es captarlos y no perder de vista que la recuperación es un proceso y que la tarea del terapeuta es acompañar al paciente para que se coloque en la etapa de acción para lograr su abstinencia y ese paso tiene sus tiempos y es diferente en cada persona. Creo que es un error trabajar solamente con aquellos que ya están en la etapa de acción (que son los menos por lo general), sino que debemos ayudar a aquellos que se encuentran en la etapa de pre y contemplación a transitar hacia la siguiente fase (Se refiere a las etapas de motivación para el cambio de Protchaska, Di Clemente y Norcross). Creo que la Reducción del daño al largo plazo no es sustentable en la mayoría de las drogas, ya que una de las características de la adicción es la compulsión por el consumo. Por ejemplo, si un paciente alcohólico o tabaquista me plantea el tomar o fumar menos, es evidente que en el mediano plazo no lo va a poder cumplir. Entonces en la práctica cuando se plantea la reducción del daño, tiene que se por un pequeño lapso, de modo que le sirva a la persona para iniciar un proceso de recuperación. Además, hay que destacar que el consumir sustancias siempre causa daño, que podrán verse en el corto/mediano o largo plazo, pero siempre aparecen. La estrategia de reducción de riesgos y daños ha servido para disminuir riesgos devenidos de la práctica del consumo (principalmente por vía intravenosa) como ser riesgos de contraer otras enfermedades como vih y hepatitis b. Pero los riesgos del consumo de cada droga por sí misma no varían de ninguna manera. En nuestro país se ha utilizado también a la estrategia de reducción de riesgos como “gestión del riesgo” o sea, si has tomado la decisión de consumir, te dicen como hacerlo con el “menor riesgo posible”, pero riesgo cero no existe si se produce el consumo de cualquier sustancia. En el caso de las adicciones psicológicas muchas deben ser tratadas con esta estrategia. Por ejemplo en las compras. No podemos pretender que una persona no compre más nada nunca más en su vida, ni tampoco que deje de hacer ejercicio físico o deje de comunicarse a través de las tecnologías modernas (computadora o celular). En estos casos se plantea la reducción de riesgos y daños como opción terapéutica. Como dije al principio, es una temática compleja, tanto como lo somos los seres humanos. Cada caso es distinto y único, por lo tanto requiere atención y tratamiento personalizado. |
|
Existen factores genéticos que predisponen a la adicción? |
|
Si, existen factores genéticos que predisponen a la adicción. De hecho hay innumerables estudios al respecto para las diversas sustancias, aunque no en todos los casos se han comprobado. En realidad la droga en la cual no hay ningún tipo de dudas acerca de la predisposición genética es el alcohol. Cuando uno de los padres es alcohólico, sus hijos tienen un 25% de probabilidad de serlo y si ambos padres lo son, la probabilidad aumenta a 50%. Se ha verificado que las personas predispuestas genéticamente tienen receptores a nivel cerebral que pueden o no expresarse de acuerdo al estilo de vida que se tenga. Por ejemplo, en el caso de una persona que nunca tuvo contacto con sus padres alcohólicos y se cría en un ambiente donde los límites están claros y se hace un uso adecuado de esta sustancia, probablemente tenga menos posibilidades de desarrollar esta adicción. Por otro lado, no hay que perder de vista que en la sociedad en que vivimos hace un culto a la felicidad y la búsqueda de la satisfacción inmediata. No se considera el hecho de que se puede aprender desde el dolor. No es de extrañar entonces, que cada vez más encontremos personas con la ilusión de aliviar su dolor a través del consumo de cualquier cosa, sean sustancias o acciones. |
|
Su concepción de la adicción |
|
La adicción es una oportunidad de cambio. Denuncia un malestar interno que no se ha sabido enfrentar. Es una oportunidad de trabajar con uno mismo para mejorar la calidad de vida y para lograr autoconocimiento; aceptando las propias limitaciones y posibilidades. |
|
Problemas frecuentes en la recuperación |
|
En la recuperación se da mucho el sabotaje familiar y existen muchos ejemplos como el no reconocer que se es parte del problema y que por lo tanto se deben realizar algunos cambios para poder avanzar en la recuperación del familiar:
|
|
Desafíos como operador |
|
Un gran desafío es mantener la distancia para ser operativo, pero sin perder la empatía que es necesaria para el tratamiento. Hay que tener siempre presente que uno está para orientar en la recuperación y que las decisiones las toma el paciente. Por su puesto que la vocación por la tarea nos lleva a desear la recuperación de todos, pero hay que aceptar que esa es una decisión personal. |
|
Que es lo más importante en la recuperación? |
|
Que es posible!! El cambio en el estilo de vida y la sostenibilidad del mismo a lo largo del tiempo. Dejar de consumir es muy importante y creo que imprescindible para realmente comenzar con el proceso de recuperación. Cuando la sustancia como “anestésico de las emociones” pierde sentido es porque la persona ha comenzado el proceso de adquisición de las herramientas para enfrentar su malestar de forme eficiente. Esto es, detecta las situaciones de riesgo emocional o físico y las afronta de forma de tomar esa crisis como oportunidad de crecimiento y aprendizaje. Si uno observa los 12 pasos de los AA, puede ver que son una propuesta de cambio de estilo de vida, una recuperación de valores y de dignidad humana. La sustancia no es lo central, sino el sujeto. La resiliencia es un proceso imprescindible para cualquier persona, pero más para aquellos que padecen una adicción. |
|