Límites

Lic. Silvia Andrade

Para que un niño pueda desarrollarse sanamente necesita experimentar, conocer sus habilidades y afirmar su personalidad, lo que no quiere decir que hay que dejarlos hacer todo lo que quieran con el argumento de favorecer su desarrollo. Si lo permitiéramos estaríamos dando una muestra de falta de atención y de amor. Desde muy pequeños necesitan límites y no se trata de que sean rígidos y excesivos sino simplemente de saber decirles no cuando hace falta.

“Todos los padres son maestros se den cuenta de ello o no” y no olvidemos que más se enseña con el ejemplo que con las palabras

 

Para comprender los límites es necesario aprender a decir “ NO cuidando del otro y aprender a decir SI cuidando de mí”

No se puede satisfacer a los hijos siempre en forma ilimitada, deben aprender a esperar y tolerar la frustración.

La disciplina pensada como el dar orientación y enseñar, es una de las actividades más importantes que deben darse en el seno de una familia, la buena disciplina es uno de los principales elementos del proceso de aprendizaje.

Carlos y Audrey Riker definen la disciplina como el acto de “enseñar y guiar amorosamente al niño a desarrollar en sí controles internos, los cuales, llegados el tiempo, le hagan capaz de aplicarse a sí mismos la disciplina”

Dificultades en la puesta en práctica y sus efectos

En nuestras familias actuales nos encontramos con muchos padres que por temor a repetir los errores que consideran que sus padres cometieron con ellos han renunciado a una paternidad responsable sobre sus hijos, no queriendo disciplinar a sus hijos de la misma forma en que fueron educados, pero no saben que otra cosa hacer. Por temor a cometer errores no adoptan ninguna postura con relación a los comportamientos de sus hijos.

Y si... terminan aprendiendo pero no lo que sus padres desearían, aprenden que no pueden contar con sus padres en el prepararse para experiencias futuras, sino que dependen de si mismos. Parten de la idea de que todos los adultos son como sus padres y manipulan intentando controlar a otros adultos como sus profesores. Ejercen el control en casa y suponen que este es su papel en la escuela también.

Los padres tienen la responsabilidad ante la sociedad de enseñar comportamientos y valores morales a sus hijos, a la vez que le enseñan a relacionarse con sus pares y adultos. Educar es esforzarse por enseñar a los hijos a alcanzar una vida plena, productiva y feliz a la vez que los protegen y crían para que puedan crecer y desarrollarse bien, asumiendo sistemáticamente la toma de decisiones y la responsabilidad respecto al otro que frecuentemente es para toda la vida.

Para que un niño se sienta seguro necesita que alguien se ocupe de él, necesitando que se le advierta de los peligros que pueden encontrar, si conocen las consecuencias de sus comportamientos se sienten protegidos y seguros. Les gusta saber como comportarse ya que el comportarse correctamente aumenta su sensación de autonomía y seguridad.

G. Nelson, R. Lewak dicen “Siempre que los adultos con niños a su cargo se muestren preocupados a causa de sus propios problemas o confusos y divididos sobre el modo en que deben educar a los niños, se producirá un vacío de liderazgo y los niños serán siempre los primeros en cubrir ese vacío”

Comienzan a tomar decisiones por si solos y los padres muchas veces estimulan esto exigiéndoles mayores responsabilidades lo que es un error sobre todo si el niño no tiene suficiente edad para asumir dichas responsabilidades. Los niños deben tener responsabilidades pero las que estén acorde a su edad y que puedan soportar sin estrés.

Cuando un niño percibe que sus padres utilizan las normas por su propio interés y no por su bienestar empieza a desconfiar de la autoridad y las reglas y se convierte en quebrantador de reglas porque las interpreta como un beneficio para los adultos perdiendo el respeto a normas y adultos. Los padres deben usar reglas que se adapten a las necesidades de sus hijos, manteniéndolas hasta que la edad del niño y la madurez haga que las superó e incorporó, es acá cuando puede ser cambiada por otra.

No existen los padres perfectos, todos los padres pasan por momentos de pesimismo y piensan que estan educando con poco acierto a sus hijos. Es importante tener en cuenta que los hijos son notoriamente menos afectados por algunos errores aislados de sus padres que por una habitual actitud de dejadez, y falta de amor.

Los límites constituyen las fronteras del contacto entre las personas: son lugares no visibles sino imaginarios donde uno termina y empieza el otro.

(Mabel Allerand, 1992,65)


BLIOGRAFÍA DE REFERENCIA

- Gerald E. Nelson, Richard W. Lewak (1988) - Educar con Disciplina. Editorial Martínez Roca. Barcelona España

- Riker Carlos y Audrey, (1967) – Naturaleza y finalidad de la paternidad. Editorial el mensajero del Corazón de Jesús - España