Cómo vivir con un ser querido adicto?

Op. Leonardo Vicente

Al tener un encuentro con un familiar de un adicto y plantearse la pregunta del titulo, uno quisiera poder responder con alguna serie de sugerencias probadamente eficaces, que resuelvan positivamente esta interrogante.

Claro que hay sugerencias para realizar. Cada vez me convenzo mas que a la familia del adicto le toca un rol fundamental e insustituible en un proceso de recuperación serio.

Al punto que sin ella incorporada al proceso, la salida a la problemática es difícil. Mas aun, aunque parezca temerario decirlo, considero que si la familia no se incorpora al tratamiento lo saboteará, incluso si ya está dando resultados!

La gran tarea con la familia es comenzar un proceso de recuperación incorporando a todo el sistema donde el problema se originó. Se trata de que la familia también cambie.

La gran mayoría de las familias que consultan por un miembro adicto no tienen esta perspectiva y no tienen porque tenerla. El problema que los lleva a consulta no son ellas (la familia) sino el adicto. Aquí radica la primera dificultad: colaborar para que la familia se acerque a la posibilidad de comenzar un cambio. Apuntando a fortalecer lo más saludable y a promover los cambios urgentes en algunas interacciones que no son posibles seguir manteniendo.

Que es necesario cambiar?

En estas familias suelen presentarse problemas de puesta de limites, violencia, abandono, roles cambiados, etc.….. y la CODEPENDENCIA. Y quisiera detenerme en la codependencia.

Que es la codependencia?
Se llama codependiente a la persona que centra su vida en lo que acontece con un ser querido, pariente, pareja etc. En este caso el adicto, pero podría referirse a otro conjunto de problemáticas.

Algunas conductas habituales en un codependiente son desvivirse por controlar o rescatar al adicto, mientras que en la práctica termina siendo controlado por este. Suelen postergar sus propias necesidades por la urgencia de atender las necesidades del otro, lo cual reviste al codependiente con un velo protector. Es decir, su conducta es visualizada como positiva cuando en realidad es una postura extremadamente negativa, tanto para el adicto como para el propio codependiente:

•  Con la mejor de las intenciones, es frecuente que los codependientes se oculten tras inquietudes inocentes como: ”que tiene de malo ayudarlo?”,”no puede solo”. Este tipo de convicciones se traducen en continuas acciones de sobreprotección: excusar sus ausencias al trabajo o estudio, reponer artículos que ha vendido para el consumo (championes, celular, etc), darle dinero, entre otros.

Al no dejar que el adicto se responsabilice por sus acciones, truncan su proceso de maduración y se favorece la adicción- la compulsión por el: “quiero y lo quiero ya”

•  El codependiente también es una persona que sufre brutalmente. No come en paz, no duerme con tranquilidad, no se siente respetado ni querido, no puede ayudar aunque se desvive por lograrlo. Necesita contención, escuchar y descubrir formas nuevas de vincularse, alternativas a las ya transitadas.

Es frecuente ver en consulta la desesperación de la familia para ayudar a su ser querido, canalizando su esfuerzo en caminos sin retorno. Un tiempo atrás, se me presentó en consulta el siguiente caso:

Maria, 58 años, separada y madre de un adicto de 17 años, a quien suele internar cada 3 o 4 meses en un psiquiátrico por unos 15 días, proceso que viene repitiéndose hace unos cuantos años. A primera vista, parece la postura firme de una madre responsable y que sabe poner límites.Pero al trabajar con esta flia se descubre: una madre codependiente, que no sabe poner límites y recurre a la policía cada vez que su hijo entra en crisis. Lo interna 15 días y lo vuelve a traer a su casa para después de muchos episodios de violencia, consumo, descalificaciones, intentos de control frustrados, etc volver a internarlo otros 15 días. Sin quererlo, la madre era parte del problema, pero nunca se lo planteó, la internación era funcional al consumo. De alguna manera, su hijo llenaba su vida y su recuperación provocaría un vacío, pues ocuparse de este chico problemático ha sido su gran tarea.

En este sentido, nuestro artículo, lejos de señalar con el dedo en busca de culpables que expliquen una situación de adicción, busca hacer reflexionar sobre algunas actitudes que sin quererlo están contribuyendo a prolongar el dolor que vive la familia y su miembro adicto.

La experiencia clínica me ha demostrado que Ayudar a que el codependiente sane es una tarea Fundamental y si no se logra, este se convertirá tarde o temprano en una traba para la recuperación del adicto.

Por eso, la forma más eficaz de ayudar a un ser querido con problemática de adicción es involucrarse en el proceso de recuperación, haciéndose cargo de su propia parte y no la del adicto:

  Nadie puede hacerse cargo de la vida del otro sin dañarse y descubrir luego de mucho dolor y frustración que no se ha tenido éxito.

Conozco decenas de familias con problemáticas vinculadas a la adicción. Algunas están en proceso de recuperación, mientras que otras aun no han podido. Pero hay algo común a casi todas las primeras, han podido ir mas allá de la adicción: descubriendo formas mas saludables de vivir con sus seres queridos.