Los adolescentes y el mundo adulto

Lic. Silvia Andrade

“No me hace caso”, “me discute y cuestiona todo lo que le digo”, “ya no se como reaccionar o que hacer”.......son comentarios frecuentes en la Clínica con pre adolescentes y adolescentes.

Los padres llegan pidiendo orientación sobre como actuar, que hacer con su hijo/a adolescente en una etapa que genera angustias, y duelos para unos y otros.

Grau Martínez dice: “Los adolescentes comienzan a demandar autonomía y los padres se angustian ante tal amenaza.

La descompensación que sufren en términos de pérdida de autoridad los hace exagerar y endurecer reglas y normas, con lo que solo logran generar en el adolescente más rebeldía e irritabilidad”.

A la vez los padres se cuestionan ¿qué pasó con sus hijos que se alejaron tanto hasta convertirse casi en unos desconocidos?, ¿Que sucedió con su paternidad... que no lograron ser lo suficiente convincentes respecto a sus sistema de valores como para evitar ese quiebre que los angustia?.

La adolescencia un concepto en cambio

Para Dina Krauskopf la Confrontación generacional típica que se da en la etapa adolescente generando angustia y lucha de poder, ha sido sustituida debido a los cambios sociales, por las dificultades existentes entre jóvenes y adultos para reconocer e instrumentar las metas del desarrollo psicosocial.

La pobreza de relaciones, la poca comunicación sobre temas trascendentes que le preocupan al/la adolescente (temas que le generan incertidumbre, temor, angustia, que no saben como manejar), el poco tiempo compartido porque los padres se encuentran consternados con sus propios dilemas cotidianos de supervivencia y realización personal, lleva al cuestionamiento sobre cual es el actual mundo adulto que tienen los/as adolescentes hoy?. Un mundo donde desde lo social se propone a la adolescencia como un modelo y donde las figuras adultas en muchos casos adolescentizados se pierden como referentes de una etapa a la que lo/as adolescentes van en proceso, sin saber como manejar situaciones que se les exige las resuelvan de forma “madura”. La adolescencia está dejando de ser una etapa del ciclo vital para convertirse en un modo de ser. Los medios de comunicación los consideran un público importante, las Empresas generan los más diversos productos para que ellos consuman y algunos de los mayores problemas de la sociedad como las drogas, y la violencia, los tienen como sus víctimas principales.

Frente a este panorama, el dialogo de cómo te fue en el Liceo (que muchas veces suena más a demanda que a interés de que les pasó realmente como personas) no es suficiente para comprender que le esta sucediendo, como está sintiéndose diariamente con las situaciones que debe enfrentar, donde se espera que de una respuesta adulta y madura que la mayoría de las veces no sabe como dar.

Que se puede hacer?

Es importante como padres y adultos predicar con conductas lo que se ha ido y se va trasmitiendo como valores a ese hijo/a en la vida y en los acontecimientos diarios.Es lo que los convertirá en modelos confiables y de referencia a seguir.

Es un compromiso de los padres el guiarlos en la gran variedad de normas, valores, instrumentos y metas que los grupos de pares, las instituciones a las que asisten, los medios de comunicación les van trasmitiendo diariamente.

Lograr un lugar en la sociedad ha sido siempre un examen que permite ingresar al mundo adulto, pero volvemos a preguntarnos ¿cuál mundo adulto? cuando escasean los referentes adultos.

Al decir de Salinger “El adulto va dejando de existir como modelo físico, se trata de ser adolescente mientras se pueda y después viejo”

Conseguir un lugar en la sociedad implica en nuestro imaginario social alcanzar un nivel profesional o laboral estable que genera identidad.

El/la adolescente necesita sustentar las bases de su proyecto de vida y definir sus propias relaciones con el mundo. En tiempos de incertidumbre como los actuales se les dificultan las proyecciones de futuro, el poder “visualizar un futuro” sumado a la necesidad de inmediatez por adquirir logros.

La frustración por no tener ese mundo adolescente perfecto que venden los medios de comunicación los llevan a buscar gratificaciones muchas veces con conductas de riesgo, conductas evasivas que persiguen una satisfacción efímera de sus necesidades de autoestima y pertenencia.

Es un momento donde la presencia de los padres se hace imperiosa manifestándoles que son uno de sus grupos de pertenencia más importantes (teniendo presente que no son el único en una etapa donde hay un apego también importante con el grupo de pares), trasmitiendo ideas y valores claros y entendibles, sin dobles discursos, que les brinden seguridad y fortalezcan su autoestima.

 


Bibliografía de Referencia para este articulo:

Grau Martínez A, (2000) Capitulo: Los Poetas adolescentes. Psiquiatría y psicología de la Infancia y la adolescencia. Editorial Médica Panamericana.

Krauskopf Dina, (2000) Capitulo: La crisis social y los problemas de la adolescencia. Psiquiatría y psicología de la Infancia y la adolescencia. Editorial Médica Panamericana.

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