Las Prácticas educativas de los padres son la guía para el crecimiento de los hijo/as.

Lic. Silvia Andrade

Cuantas veces hemos escuchado la frase “uno se recibe de padre/madre cuando nace el primer hijo, sin haber estudiado para ello”.

Los hijos llegan a la vida de la familia cuando están sucediendo muchas cosas en el entorno de la misma, no todos los niños nacen en el mejor momento para los padres.

 

 

 

 

Sabemos que ser padres implica llevar una pesada carga social, ya que el entorno espera que se sea un experto en una materia en la cuál se comienza a experimentar en el momento que el hijo/hija llega al mundo. Esto genera indudablemente ansiedades, angustias y miedos, el temor a equivocarnos a no saber que y como hacer para que este niño/a sea, esa persona que nosotros como padres soñamos e imaginamos.

La definición de lo que es una familia, las funciones que tiene, las oportunidades qué ofrece a sus miembros para aprender y poder desarrollarse están supeditadas a los valores culturales de la comunidad en la que está inserta. Lo que si trasciende lo cultural es el hecho de que la familia es el contexto primario del desarrollo de las personas y que los niños/as van realizando un proceso de socialización a través de una participación guiada por la familia, los padres van enseñando y guiando a hijo/as a comer, hablar, jugar, etc. El niño/a va participando así de las actividades que la sociedad le prepara para llegar a ser un miembro de ella. Lo que varia en este proceso de participación- aprendizaje guiado es la responsabilidad que niños y adultos asumen en esta enseñanza- aprendizaje.

 

Brofenbrenner (1987) nos habla de como tiene que ser un entorno para ser considerado un contexto de desarrollo, y dice que el mismo se da cuando permite al niño observar e incorporarse a patrones de actividad progresivamente complejos, conjuntamente o bajo la tutela de personas que le pueden enseñar y con las cuales ha establecido una relación emocional positiva.

La familia es un sistema por lo cual las conducta de cada uno de los miembros que la componen afecta a los demás. Como todo sistema la familia tiene una estructura y unas pautas que regulan su funcionamiento y que tienden a mantenerse estables.

Para poder avanzar y asegurar el bienestar de sus miembros ha de tener que ir adaptándose a nuevas situaciones y circunstancias como nacimientos, muertes, mudanzas, perdidas de trabajo de alguno de sus integrantes, viéndose en la necesidad de transformar en ciertas oportunidades estas pautas establecidas de funcionamiento pero no debe dejar de ser el referente para sus componentes.

Como sistema la familia tiene las funciones de proteger a sus miembros favoreciendo la adaptación de ellos a la cultura en la que está inserta.

 

 

 

Cataldo (1987) nombra cuatro FUNCIONES con responsabilidades de la familia hacia los hijos:

•  Han de ofrecerle cuidados y protección, asegurando la subsistencia en condiciones dignas preservando su integridad física y psíquica.

•  Han de contribuir a la socialización de los hijos en relación a los valores socialmente instaurados ya que la familia es considerada Institución conservadora y reproductora del orden social dominante y junto con la escuela es la responsable de la trasmisión cultural. Su eficiencia en esta tarea va a depender de grado en el que la propia familia participa de esa cultura.

•  Han de apoyar la evolución de los niños, controlarlos y apoyarlos en el proceso de escolarización y de introducción progresiva en otros ámbitos e instituciones sociales.

•  Han de ayudar y apoyar a sus hijos para que lleguen a ser personas emocionalmente equilibradas, capaces de establecer vínculos afectivos satisfactorios y respetuosos con los otros y con la propia identidad. Para ello es imprescindible que entre los propios miembros de la familia existan relaciones basadas en el respeto mutuo y el afecto.

 

 

 


Los componentes emocionales y afectivos son la clave que explica el desarrollo y el aprendizaje de las personas.

No debemos olvidar al decir de Coll (1998), los niños aprenden la conducta habitual, la forma de interpretar el mundo y de actuar en él, en situaciones también habituales con adultos próximos y durante períodos dilatados. Participan en acontecimientos y situaciones novedosas y rutinarias con actuaciones a veces castigadas y a veces celebradas y reconocidas, observan el comportamiento de otros, los imitan. A lo largo de estas experiencias aprenden valores, nociones, conceptos, maneras de ser y hacer. Aprenden como pueden aprender, si es preguntando, tanteando o participando, desde las respuestas que reciben si son de estímulo o los llevan a tener actitudes más reservadas.

Las experiencias educativas que los padres ofrecen a sus hijo/as y las estrategias educativas que utilizan para guiarlos en diferentes etapas de la vida son importantes para el logro de un adecuado desarrollo psicosocial.

Dentro de estas ESTRATEGIAS o PRÁCTICAS EDUCATIVAS hay aspectos importantes a tomar en cuenta como:

- El grado de control que los padres ejercen sobre sus hijo/as es crucial para el desarrollo de la persona. A través de la guía y control que realizan los hijos/as aprenden a regular y controlar sus conductas de forma autónoma. Padres que pueden realizar un adecuado control aceptan y reconocen que lo/as niño/as necesitan explorar, probar como forma de autoafirmarse y que esto los llevara a ser contestatarios y ofrecer resistencias en algunas etapas de sus vidas. Son padres que mantienen normas claras y las explicitan, pueden poner límites. Saben que el uso de la fuerza o los castigos corporales es bastante menos eficaz que las explicaciones, la aprobación o desaprobación.

Cuando se ejerce el control sobre las conductas de lo/as hijo/as combinando firmeza y razonamiento, se los ayuda más a que tengan un autocontrol adecuado que cuando la intervención que hacen es desde el autoritarismo y la permisividad.

- La comunicación en el ámbito familiar constituye otro factor clave. Es necesario crear una dinámica que posibilite explicar las normas y decisiones que se toman teniendo en cuenta los puntos de vista de los otro/as. Esta dinámica también debe permitir compartir problemas, dudas, expectativas, ansiedades, sentimientos tantos positivos como negativos. Hay que mostrar interés por el mundo de los/as hijo/as y compartir el propio, ser receptivos y aceptar las fases de incomunicación y hostilidad que pueden aparecer durante el crecimiento.

- El afecto en la relación es otro de los aspectos, no es igual ejercer el control con firmeza en un a contexto cálido y afectivo que en uno distante y frío. Moreno y Curbelo (1990) lo consideran como la más primordial y estructuradora de las experiencias educativas de la familia. Los padres tienen que mostrar a sus hijos/as su afecto de diferentes maneras a lo largo del crecimiento, mimándolo y besándolo cuando es pequeño y aceptando las distancias que van imponiendo al ir creciendo, modificando las manifestaciones de afecto sin dejar de darlo.

- Exigencia de Madurez, sin crear expectativas excesivamente grandes y desajustadas que pueden generar ansiedad en los hijos/as. Las expectativas deben ser optimistas de confianza en las posibilidades de los/as hijos/as ayudándolos a desarrollar al máximo sus competencias como forma de contribuir activamente en sus desarrollos.

 
 

 


En aquellas prácticas educativas donde hay un notable control sobre la conducta de los/as hijas/os, existe una sólida exigencia de madurez, un ambiente poco comunicativo con pocas manifestaciones de afecto se reflejará un estilo de padres autoritarios que tienden a fomentar la baja autoestima de sus hijos/as y una excesiva dependendencia que se acompañará frecuentemente de sentimientos de tristeza e infelicidad.

En las prácticas educativas donde hay poco control, escasa exigencia de madurez, acompañada de un ambiente comunicativo y con demasiadas manifestaciones de afecto reflejará un estilo de padres permisivos cuyos hijos reflejaran baja autoestima inmadurez y poco control sobre si mismos.

En las prácticas educativas con elevado grado de control y exigencia de madurez, combinados con un ambiente bastante comunicativo y afectivo, reflejan un estilo de padres democráticos, que favorecen la autoestima y contribuyen a lograr una autoregulación responsable en hijos/as.

Anteriormente decía que la familia es un sistema, si percibimos que algo no está funcionando bien en este sistema, es nuestra obligación como padres o como pareja reconocerlo, averiguar, investigar que es lo que no está funcionando para ver que podemos hacer para solucionarlo.

Si nos damos cuenta que no podemos solucionarlo solos/as, tenemos que buscar ayuda como familia. El reconocer que no podemos, que no sabemos es una virtud que no está muy valorada en nuestra sociedad, y es importante porque enseña a nuestros hijos a visualizar y reconocer que no podemos con todo, que no somos omnipotentes, que como seres humanos tenemos nuestras limitaciones, y nuestros errores. Lo importante es que estas limitaciones no nos invaliden y podamos buscarle la vuelta para con ayuda de otros/as conseguir lo que necesitamos en determinados momentos de nuestra vida. Nada ganamos negando la situación o haciendo como si no existiera, al contrario el enfrentar y buscar soluciones va a contribuir a formar personas seguras de si mismas y de sus logros.

 
 

 

 


 

Bibliografía de Referencia para este articulo:

- Satir Virginia- Relaciones humanas en el núcleo familiar. Ed. Pax. México

- Coll, Cesar (Coord) (1998) Psicología de la Educación, Barcelona: Edhasa.

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