¿Qué hacer cuando el adicto no quiere realizar tratamiento?

Counselor Ismael Piñero

El tema de hoy nos plantea una pregunta frecuente y compleja de responder. Nos proponemos brindar una serie de aspectos prácticos a tener en cuenta a la hora de confrontar a un familiar adicto para que comience un tratamiento.

La resistencia al tratamiento adquiere diferentes formas según la etapa de la enfermedad por la que se está atravesando:

•  En las primeras etapas de la adicción, el mayor obstáculo es la percepción relativa acerca de las consecuencias que acompañan al uso de la sustancia.

•  En las etapas intermedias, cuando es común la pérdida del control y aumentan los problemas, la resistencia se presenta bajo las formas de los mecanismos de defensa . Las personas adictas niegan, racionalizan, atribuyen a causas externas, y minimizan la dimensión y la gravedad de los síntomas.

•  En las etapas avanzadas, la dificultad se presenta por el alejamiento de la persona con la realidad . La apreciación del adicto acerca de su manera de vivir es irracional.

Manejando las defensas.

El adicto suele presentar diferentes mecanismos defensas, los cuales son importantes de tener en cuenta en la confrontación:

•  Negación: La persona adicta rechaza cualquier evidencia del problema. Esto es fácil para los alcohólicos porque, frecuentemente, no recuerdan todo o parte del episodio cuando bebían. Hay que tener especial cuidado en que la confrontación no se degenere en “mi palabra contra la tuya”. Es necesario confrontar los hechos, no a la persona.

•  Indignación. Las familias se sienten culpables cuando salen a la luz temas “vergonzosos” como la adicción de un ser querido. La persona adicta puede aprovecharse de esto, alegando alguna de estas frases: “me estás humillando delante de todos”, “como puedes humillar a tu padre (adicto)”, “realmente no te preocupas por mi sino no me causarías daño”, “jamás hubiera creído que mi propia familia me abandonaría”

•  Silencio hostil. Implica escuchar sin responder, bajo la idea de: “que se vayan y me dejen en paz”

•  Racionalización: “la sustancia es lo único que alivia mi depresión, tensión, estrés, insomnio, etc.”

•  Culpar a otros: “También tu consumirías si tuvieras mis….problemas, esposa, marido, hijos, etc.”

•  Minimizar: “Estas exagerando”

•  Generalizar : “Todo el mundo lo hace”,”en mi clase casi todos consumen”

•  Otras reacciones pueden ser: atacar, evitar, justificar, idealizar, descontextualizar, argumentar, compararse, proyectar, asentir, mentir, victimizarse, amenazar, etc

Analizar intervenciones familiares previas.

Algunas fallas frecuentes pueden ser:

•  Mostrar efectos vagos sobre las consecuencias del consumo.

•  Actuar individualmente y no en bloque.

•  Desanimarse rápidamente: “Que puedo hacer? Sino me va escuchar” Se debe creer en lo que se está haciendo. De lo contrario, mucho menos lo creerá el adicto.

•  Identificar cuales son los puntos de presión o de influencia a utilizar: La influencia y la presión son dos formas de persuasión bien diferentes. Por un lado la influencia, se refiere al estímulo fuerte y directo que pueden ofrecer personas respetadas por el adicto. La presión , utiliza factores que sean de gran impacto para el adicto, como por ejemplo un cambio en los roles o en las condiciones de la relación, o la pérdida de determinados beneficios. Es necesario preguntarse que pasará si el adicto no accede a tratamiento luego de esta intervención. La respuesta puede variar y debe depender de lo que se considere generará más impacto: dejar de recibir dinero, el apoyo, la amistad, el techo, etc. Aquí surge la pregunta ¿es efectivo un tratamiento cuando es iniciado bajo “presión”?. No hay que perder de vista que la crisis generada es una fuerza temporal, externa y motivadora. La motivación más permanente vendrá después, durante el propio proceso de tratamiento.

Preparar la intervención.

Es importante organizar de ante mano varios aspectos:

•  Para optimizar las estrategias es conveniente la preparación de la familia con un equipo especializado.

•  El objetivo de la intervención: Aquí hay que determinar de antemano que tipo de tratamiento se prefiere realice el adicto: ambulatorio, internación en el país o en el exterior.

•  Tener una lista de incidentes concretos de lo que el consumo ha ocasionado al adicto a nivel físico, económico, legal, psicológico, social, familiar.

•  Tener en claro lo que se quiere comunicar:

-Sentimientos positivos hacia el adicto como persona

-El daño generado hacia su entorno (familia, amistades, etc)

-Miedo al empeoramiento del problema

-Determinación, de que la ayuda se obtenga ya.

La intervención familiar es una herramienta muy efectiva si está debidamente preparada. La familia también está afectada por esta problemática y necesita recomponerse desde un nuevo lugar, amoroso, firme y decidido. Para ello es necesario el fortalecimiento de la misma para enfrentar al adicto, superando el miedo, la culpa, el resentimiento, el dolor y la ansiedad.