Transitando sin respuesta

Counselor Ismael Piñero

Frecuentemente he recibido consultas de familiares acerca de que se puede hacer para convivir con un ser querido adicto. En el artículo de hoy, nos proponemos a aportar ideas y experiencias sobre este tema, apuntando a encontrar respuestas que contribuyan al fortalecimiento familiar.

 

No sería una novedad decir que cualquier suceso que se dé en una familia, afectará al resto de sus miembros. Por ejemplo, es natural que ante un accidente el resto de la familia reorganice sus tareas: alguno se hará cargo de ir al hospital, otro de cuidar a los menores y otro suplirá las tareas que suele hacer el accidentado. En este ejemplo, el suceso que cambia la rutina familiar es circunstancial, mientras dura la internación y la convalecencia de la persona.

Pero que sucede con la adicción?

En la adicción, los cambios que hace la familia para equilibrar la conducta del adicto se rigidizan, hasta volverse una pauta de convivencia y relacionamiento. No son cambios circunstanciales sino que son una forma de vida. Pero esto no sucede de un día para otro, se va dando un proceso en donde cuanto más va perdiendo el control el adicto, hay alguien en la familia que asume ese control y carga con el peso de tomar las responsabilidades del adicto.

Como decíamos la familia como sistema siempre buscará su supervivencia y para ello hará los cambios que sean necesarios. Esto es un mecanismo natural y normal. Frecuentemente en la adicción esto trae consigo un continuo acomodamiento al punto de que sin quererlo está conducta actúa facilitando la continuación de la adicción.

Por ejemplo, hay muchas esposas que aprendieron a usar sustancias al lado de su esposo, para así poder controlar la cantidad que él ingería. Por otra parte, hay familias que le dan dinero a su hijo para droga con el fin de evitar que robe. También hay familias que permiten que sus hijos consuman en su casa para poder saber dónde está y para que no les pase nada, etc.

Que se puede hacer?

Lo primero que se debe hacer es comprender la situación, para luego realizar los cambios que sean necesarios. Cuando hablamos de comprender la situación nos referimos a dos instancias: 1) estudiar como funciona la enfermedad a nivel fisiológico y psicológico; y 2) entender lo que está sucediendo a nivel familiar.

A continuación plantearemos algunos temas que suelen presentarse a nivel familiar:

•  LA CULPA: En algún punto del proceso el adicto suele convencer a su familia de que ellos tienen la culpa de su adicción. El familiar se cree responsable de alguna manera y entonces se dedica a lograr que su hijo deje el consumo (Rescate). A su vez el adicto suele reforzar su conducta, justificándola por el accionar de sus padres. Al no obtener resultados el familiar se siente impotente, frustrado y enojado. Entonces, movido por el enojo, el familiar critica, grita e insulta al adicto, va detrás de él, como un perseguidor . Al continuar el adicto sin dejar de consumir, el familiar pasa a sentirse víctima de él.

Y así, el patrón se repite una y otra vez. El familiar pasa de rescatador, a perseguidor y de perseguidor a víctima del adicto. Este circuito impide al familiar romper el círculo vicioso que está siempre justificado por la culpabilidad.

•  MECANISMOS DE DEFENSA : Con frecuencia, en búsqueda de una respuesta racional que explique el problema, los familiares se echan la culpa unos a otros y el adicto aprende a manipular estas divisiones. En el fondo esta conducta delata una negación del problema . Mientras están ocupados dirigiendo la culpa entre los distintos miembros de la familia, no se interviene sobre el problema. No hay que perder de vista la concepción de la adicción como una enfermedad y como tal, lo único importante es saber como tratarla.

•  EL MIEDO Y EL ENOJO FACILITAN LA ENFERMEDAD: En la familia con un adicto, los familiares se ven amenazados de perderlo todo. La progresividad de la enfermedad es una pérdida paulatina de los valores importantes en una familia: orgullo, paz, comprensión, amistad, felicidad en ocasiones especiales (fiestas, cumpleaños, etc). Se va atravesando un “proceso de duelo” por las distintas pérdidas que van afrontando: confrontación, enojo y depresión. Cuando no se logra salir de ese circulo, el resultado es un sentimiento de dolor y enojo que es percibida también por el adicto.

Al terminar este artículo, hay un mensaje que queremos resaltar: La adicción de su familiar no es su culpa. La culpa solo sirve para paralizar, angustiar y generar enojo y frustración.

La recuperación del adicto y su familia es posible. AFUERA LA CULPA, BIENVENIDOS A LA RECUPERACIÓN.


BLIOGRAFÍA DE REFERENCIA

SEPA TODO SOBRE ADICCIONES – María Eloisa Álvarez- Panamá – Editorial América, 1991.

SI ME AMAS AYUDAME – Ronald Rogers – Buenos Aires- Editorial Atlántida, 1989