El Bueno y el Malo

Counselor en Adicción Ismael Piñero

Todo adicto se identifica con la dualidad que cohabita dentro de si: por un lado la persona (el que se quiere recuperar, retomar los estudios, ser respetuoso, responsable, amoroso, etc) y por otro lado la enfermedad (inmediatista, inmaduro, obsesivo, impulsivo, autodestructivo, etc).

Esta dualidad se puede también denominar de diversas maneras: la persona y el personaje, el ser y el adicto, la persona y la enfermedad, el yo y el otro yo y el bueno y el malo .

Un amigo que se recupero del alcoholismo por sus propios medios me relataba como fue el proceso que le hizo tomar conciencia y encontrar las herramientas apropiadas para cambiar.

“me recuperé cuando le empecé a tirar al malo” – Me contaba, generando en mi una simpática interrogante: como es eso de tirarle al malo ?

“Claro, cuando llegaba a mi casa en mis peores estados, me autoflagelaba, me culpaba, juzgaba y condenaba; y ese al que yo castigaba era el bueno!!!”

“El malo era el otro, el que empezaba a conducirme hacia el trago, con argumentos como: vamos a tomar una, te lo merecés, te va a relajar, te vas a olvidar de todo, vas a poder encarar, etc, impidiéndome ver el conocido final”

“Ahora aprendí a convivir con “él” e ignorar sus seductoras propuestas, porque sé hacia donde me conducen.”

Esta charla me hizo reflexionar y al compartirla con amigos y colegas concluimos que durante el consumo el malo está siempre mientras haya algo para consumir y cuando todo se termina desaparece dejando que las consecuencias las encare el bueno. Una vez que la persona se recompone, entonces vuelve al acecho.

El asunto es seguir creyéndole al malo o no.


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