Prevención

Que es la prevención?, Cuando decimos prevención, que es lo que queremos prevenir?

Prof. José Domínguez

Para empezar a hablar de prevención, lo primero que surge es buscar una definición, encontrando en la “Anticipación” un término claro y entendible. Pero más allá de la definición, consideramos importante detenernos a pensar que es lo que queremos prevenir o a que cosa queremos anticiparnos.

 

Un padre puede decir: “bueno, lo que tenemos que lograr es que mi hijo no se drogue nunca”. Si bien este es un logro no menor, indudablemente a la hora de hablar de prevención tenemos (y debemos) ser más amplios en nuestros objetivos. Esto lo decimos por que el hecho de que un hijo (todos somos hijos) llegue a no drogarse no es un acto “mágico”, que se logra simplemente por que nos lo propongamos. Todo lo contrario, hablando de prevención, el no consumir es una consecuencia, no un objetivo.

En otras palabras, se alcanza cuando apuntamos a fortalecer a la persona como tal y se logra un crecimiento de la misma y no cuando nos concentramos en “convencer” que el consumir es malo.

Concretamente consideramos que la prevención debe lograr evitar que aparezcan problemas relacionados con conductas destructivas o autodestructivas.

La entendemos como una tarea familiar, educativa y comunitaria en donde se debe tener en cuenta el potenciar los factores de protección y aislar los factores de riesgo.

Por ello es tan importante que esta tarea comience en esa primer escuela que es la familia.

Es en el seno de la familia donde se comienza la prevención, enseñando a ese “alumno”, palabra que según su origen latino quiere decir “El que necesita ser alimentado”. Alimentado desde El Amor, Los Límites y Los Valores. Teniendo en cuenta además que nos encontramos en un entorno que tolera el consumo social de varias sustancias adictivas.

Por eso es tan importante el apuntar no solo a evitar el consumo, sino al crecimiento personal, especialmente si consideramos que muchos jóvenes encuentran en la dependencia un escape frente al riesgo y el desafío que implica vivir.

Es aquí donde cabe plantarse la interrogante planteada por Nietzsche: “no te pregunto de qué eres libre sino para qué eres libre.”

En este proceso de crecimiento, consideramos imprescindible conocer e identificar los factores de Riesgo y de Protección, de forma de considerarlos a la hora de actuar.

Denominamos Factores de Riesgo a todos aquellos factores interpersonales, sociales, de influencia del entorno o individual que están presentes en los ambientes en los que los niños o adolescentes se desarrollan (casa, escuela, trabajo, comunidad) y que aumentan la posibilidad de que el individuo tenga estilos de vida negativos (uso de sustancias, adicciones, actos antisociales o violentos, etc.)

Por el contrario los Factores de Protección son los que, en lugar de aumentar, disminuyen o neutralizan la posibilidad de manifestar estos estilos de vida negativos.

Por ejemplo, el tener un padre alcohólico es un factor de riesgo (no determinante) para desarrollar el alcoholismo.

No siempre los factores de protección son situaciones agradables y un mismo proceso puede ser de riesgo o de protección, dependiendo de las circunstancias y del entorno.

Muchas veces las adversidades nos permiten fortalecernos y propiciar nuestro crecimiento.

Principales factores de Riesgo:

  • Baja Autoestima.
  • Baja Asertividad: Falta de habilidad para expresar lo que se piensa o se siente.
  • La Edad: Cuanto menor es la edad de inicio de consumo, mayores posibilidades de dependencia.
  • Baja conformidad a las convenciones sociales: En el momento de la adolescencia, es importante el “como” fueron impuestas las normas en la familia, ya que habitualmente, esto marcará el “como” el adolescente se revele a ellas.
  • Despreocupación por el mantenimiento de la salud: Esto no permite tomar conciencia clara de los efectos físicos negativo del consumo, ya que no hay una costumbre de cuidado del cuerpo.
  • Pobre rendimiento académico.
  • Situaciones vitales críticas: Pérdida de seres queridos, situación especialmente difícil de sobrellevar en soledad o sin un respaldo familiar.
  • Baja cohesión familiar.
  • Consumo de drogas en el entorno.
  • La aceptación social de las drogas.

Principales factores de Protección:

  • Valores.
  • Capacidad para tomar decisiones: Para minimizar una presión negativa del entorno.
  • Información y formación acerca de los daños del consumo de drogas.
  • Fomentar una utilización sana y divertida del tiempo libre.
  • Apego a líderes positivos.
  • Dentro de la familia:
  • Normas claras de convivencia.
  • Tolerancia.
  • Planteo de alternativas frente a errores o actitudes cerradas.
  • Evitar abusos.
  • Evitar indiferencias.
  • Evitar la exigencia de lealtades y complicidad hacia el padre o la madre.
  • Nivel de comunicación fluido.
  • Fomentar actitudes positivas hacia la salud.

Identificar los factores de riesgo y de protección, en la familia o en una institución educativa nos permite prepararnos para prevenir resultados negativos o fomentar los positivos.

 

Como comentario final, tener en cuenta que cuando hablamos de “educar en valores” saber que los valores no se “inculcan”, los valores se Promueven, y para ello deben ser necesariamente ejercidos por el agente educador, sea este un padre o madre, una institución educativa o un referente del joven.

En pocas palabras lo diametralmente opuesto a la frase popular “haz lo que digo pero no lo que yo hago”


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